La marca, la forma de pensar y la forma de trabajar.
Todo lo que hay detrás de un proyecto conmigo: de dónde viene mi forma de ver las cosas y cómo la traduzco en un método de trabajo.
Creatividad, siempre y a puñados.
Encuentro en el arte un espacio de inspiración, gasolina, ideas, vida. Entendiendo como arte todos esos trazos, colores y formas que me encuentro en mi día a día.
Casi siempre me sorprendo haciendo fotos de cables y señales, que dicen mucho según el prisma y el enfoque que le des. Supongo que eso aporto a las marcas y los proyectos en los que me implico: una forma de verlo.
Para la creación de mi marca personal me escapé a la Bauhaus, la cuna del diseño, y a través de su teoría busqué una forma de expresar la mía.
Cuatro principios, prestados de la Bauhaus.
Sencillez
Lo esencial, sin adornos. Si no aporta, no está.
Contundencia
Decisiones claras. Nada a medias tintas.
Puntos de vista
Mirar lo mismo desde otro ángulo, siempre.
Matices
El detalle que cambia por completo la lectura.
Tras muchos años metida en proyectos creativos, empecé a valorar el origen: las formas fundamentales que marcaron un antes y un después en todo lo que vino a continuación. Sentar cátedra a través de la profesionalidad y el buen gusto.
La esencia.
- Propósito
- Inspirar al talento para hacerlo visible.
- Eslogan
- Feeding brains and pockets.
- Mantra
- Si no puedes hacerlo perfecto, al menos hazlo raro.
- Valores
- Humildad, honestidad, esfuerzo.
- BSO
- «Always Alright», de Alabama Shakes.
Esa marca debía llevar dos cosas.
Mi nombre, Lili Lorenzo. Y mi animal de cabecera, el pingüino. Y así surgió la magia.
El logotipo
LILI en trazos gruesos, como columnas. LORENZO deletreado en los colores de la marca, uno por letra.
El pingüino
El animal de cabecera, traducido a formas Bauhaus: círculos, óvalos y un triángulo. Geometría pura, sin ilustración figurativa.
La paleta
Tres primarios Bauhaus (amarillo, azul y rojo), un rosa suave y el crema como base cálida. Sin gradientes.




Tengo un método. No lo llamo proceso porque suena a fábrica.
Cada proyecto es distinto. Pero hay una forma de pensar que no cambia: primero entiendo, después diseño, luego construyo y siempre mido. Sin saltarme pasos y sin alargar lo que no lo necesita.
Escuchar
Antes de proponer nada, necesito entender bien qué tienes, qué quieres y qué te está frenando. La mayoría de los problemas digitales son en realidad problemas de claridad. Dedico tiempo a esto porque es donde está todo.
Diseñar
Con lo que he escuchado, diseño una solución a medida. Sin plantillas preconcebidas, sin el paquete estándar de turno. Qué hacemos, en qué orden, con qué herramientas y cuánto tiempo lleva. Todo por escrito antes de empezar.
Construir
Me implico en la ejecución. No entrego un documento y desaparezco. Estoy mientras se construye, ajusto cuando algo no funciona y tomo decisiones en tiempo real cuando hace falta.
Medir
Lo que no se mide no existe. Al final de cada fase revisamos qué funcionó, qué no y qué cambia para lo siguiente. Aprendo de cada proyecto y eso revierte en el siguiente.
Prefiero hacer bien cuatro cosas que regular veinte.Por eso trabajo con pocas personas a la vez
Si buscas a alguien que te dé un presupuesto en 24 horas sin haber hecho ninguna pregunta, no soy tu persona. Si buscas a alguien que entienda tu negocio antes de tocar nada, hablamos.